“Pasaremos de ser una empresa de mecanizado que utiliza tecnología, a una empresa de tecnología que utiliza mecanizado”. Así reza uno de los vinilos adheridos en la pared de la planta de producción de UMEC. No es un eslogan vacío, ni responde a una lejana promesa de futuro: es la premisa de una celosa hoja de ruta marcada por su amplitud de miras. Y en la que van tachando objetivos.
Esta empresa de mecanizado de alta precisión cerró el ejercicio 2025 con los mejores resultados de su historia: seis millones de facturación, más de cuarenta trabajadores en plantilla y el objetivo de duplicar su capacidad productiva. En 2026 invertirán dos millones y medio de euros para “seguir avanzando en tecnología, digitalización y desarrollo del área de ingeniería”, explica Diego Alierta, CEO de la compañía. Una inyección económica que les coloca un paso más cerca de tomar la forma de la empresa que han grabado en sus paredes.
Sus orígenes -como los de tantas otras empresas de este sector- se remontan a un pequeño taller de mecanizado vinculado a la automoción. Trenta y cinco años después, ese taller ha cambiado. Sus expectativas se han modificado empujadas por los resultados, que son fruto de “una base industrial muy exigente en términos de calidad, productividad y capacidad de respuesta” heredada de aquellos primeros años, presume Alierta.
Desde que la segunda generación asumiera la gestión de la empresa en 2013, la compañía ha diversificado su producción, abriéndose a sectores como la energía, la defensa o la aeronáutica. Una decisión estratégica que les ha permitido elevar sus estándares, “acceder a proyectos más complejos y construir un modelo de negocio más equilibrado, diversificado y estable, preparado para distintos entornos industriales”, explica.
P. Con este nuevo impulso, ¿valoráis entrar en otros sectores?
R. Estamos en un momento en el que seguimos muy atentos a nuevas oportunidades industriales donde nuestras capacidades puedan aportar valor. Sectores como la robótica, entre otros, representan entornos naturales para seguir evolucionando.
En paralelo, continuamos desarrollando nuestra presencia en sectores en los que ya estamos trabajando, como defensa, aeroespacial, automoción o energía, donde todavía existe un amplio recorrido y donde cada vez participamos en proyectos de mayor exigencia técnica.
Nuestro enfoque pasa por combinar ambas líneas: explorar nuevos sectores que encajen con nuestro modelo y seguir creciendo sobre la base ya construida. Buscamos consolidar un modelo basado en especialización, capacidad técnica y adaptación a proyectos exigentes.
Su trayectoria empresarial atesora la participación en proyectos punteros como el desarrollo del Miura 1 junto a PLD Space, o de componentes críticos para defensa o aeronáutica. Así mismo, han ejecutado iniciativas ligadas a la innovación y a la sostenibilidad, como la implementación de soluciones para movilidad eléctrica en el marco del PERTE VEC.
Todavía quedan hitos por alcanzar en aquella hoja de ruta y prometen ir conquistándolos poco a poco. Actualmente, su foco está “en consolidar la segunda fase de nuestro plan estratégico hacia 2030”, aclara Alierta. En ese sentido, asegura que su objetivo principal es “seguir creciendo en sectores de alto valor añadido, reforzar nuestras capacidades en ingeniería, avanzar en la internacionalización y dar pasos en el desarrollo de producto propio”.
Para ello, seguirán invirtiendo en tecnología, digitalización y talento para “construir una empresa cada vez más preparada para los retos industriales del futuro”, concluye.
P. Si echáis la vista hacia atrás, ¿qué permanece intacto de aquel UMEC de hace 35 años?
R. Permanece la esencia. Seguimos siendo una empresa familiar, con una forma de entender el trabajo basada en la cercanía, el compromiso y la responsabilidad.
También se mantiene la importancia del equipo y de las personas, que han sido clave desde el inicio. Parte de nuestro equipo lleva más de 25 años con nosotros, incluso más años de los que tienen algunas de las últimas incorporaciones. Esa convivencia entre experiencia y talento joven forma parte de nuestra identidad: una combinación que nos permite mantener el conocimiento, evolucionar y seguir aprendiendo unos de otros.
Hemos cambiado mucho en tecnología, en sectores y en forma de trabajar, pero la base sobre la que se construye UMEC sigue siendo la misma.

