La Federación de Empresas del Metal de Zaragoza (FEMZ) ha puesto hoy de relieve la fortaleza y el carácter estratégico del sector del metal en Aragón en un contexto de creciente inestabilidad internacional. La escalada militar en Oriente Medio está intensificando la incertidumbre global, con repercusiones directas sobre los mercados energéticos, las rutas logísticas o la estabilidad del comercio internacional, y el sector metal continúa siendo uno de los grandes pilares de la economía aragonesa por su capacidad para generar empleo, sostener actividad industrial, sostener las exportaciones y arrastrar al conjunto del tejido productivo.
En 2025, el sector del metal alcanzó en Aragón una media anual de 117.884 personas afiliadas, lo que supone el 18,82% del total del empleo de la Comunidad. Por provincias, el peso sobre el total del empleo del sector del metal en Huesca está alrededor del 13,50% en Teruel del 12,75%, aunque parece repuntar en los últimos años (13,37% en 2025). En Zaragoza, su peso es aún más significativo, ya que concentra 95.581 afiliaciones y representa el 20,81% del empleo provincial; es decir, aproximadamente una de cada cinco personas trabajadoras de Zaragoza trabaja en el sector del metal. Unas cifras que se han mantenido muy estable en la última década.
La importancia del metal resulta todavía más evidente en el ámbito industrial. En 2025, el sector industrial empleó a 108.878 personas afiliadas en Aragón de las que 54.819 están vinculadas al metal. Es decir, el sector metal representa el 50,35% del empleo industrial aragonés. En Zaragoza, este porcentaje se eleva hasta el 56,43%, lo que confirma, sin duda, que la industria del metal es la columna vertebral del sector secundario en la Comunidad.
Las empresas del metal
Desde la perspectiva empresarial, Aragón contaba en 2024 con 109.339 empresas, de las que 14.271 pertenecen al sector del metal, lo que supone el 13,05% del total de empresas de la Comunidad. Por provincias, en Huesca las empresas del sector metal representan el 10,65%, en Teruel el 10,39% y en Zaragoza el 14,31%.
Analizándolo desde el un punto de vista del sector secundario, vuelve a quedar patente la importancia del metal. De las 6.027 empresas industriales registradas en todo Aragón, 2.507 pertenecen al sector metal; es decir, el 41,6% de las empresas del sector secundario son del metal. Una cifra que en el caso de Zaragoza asciende hasta el 47,38%.
Aunque existe una evolución descendente en el número de compañías durante la última década, FEMZ ha apuntado una conclusión relevante: las empresas del metal presentan, en términos generales, un mayor tamaño medio que las del resto de sectores, con una presencia especialmente destacada en los tramos de medianas y grandes empresas.
Si se comparan estos datos con el total de empresas de la Comunidad, lo resultados son especialmente reveladores: en 2014, el 14% de las micropymes, el 27% de las pymes, el 24% de las medianas empresas y el 21% de las grandes empresas pertenecían al sector del metal. Esta tendencia se intensifica en 2024, cuando el peso relativo de las micropymes y las pymes se reduce, mientras aumenta el de las medianas y grandes empresas, hasta superar el 25% en ambas categorías.
Comercio exterior del sector metal
Si hablamos de la evolución del comercio exterior del sector del metal, analizando solamente las exportaciones, se vuelve a confirmar el papel determinante del sector para Aragón.
Así, en 2025, las exportaciones del sector alcanzaron los 7.528,5 millones de euros, lo que equivale al 48,2% del total exportado por Aragón. Esta fortaleza es especialmente visible en Zaragoza, donde el metal representa en 2025 el 55,7% de todas las exportaciones de la provincia, confirmando su condición de motor industrial y exportador.
La explicación del retroceso de las exportaciones en 2024 y 2025 parece encontrarse en una posible distorsión en la contabilización del CNAE 2910, correspondiente a la fabricación de vehículos de motor. En Zaragoza, Stellantis produjo aproximadamente 365.000 vehículos en 2023, alrededor de 372.000 en 2024 y cerca de 304.000 en 2025. Es decir, la producción aumentó de 2023 a 2024 y posteriormente descendió en torno a un 18% en 2025. Todo apunta a que los datos de exportación del CNAE 2910 podrían estar reflejando algún problema de imputación, registro o contabilización estadística.
Impacto del sector metal en la economía aragonesa
El sector del metal ha reforzado de forma notable su peso dentro de la economía aragonesa. El PIB del sector pasó de 4.059,32 millones de euros en 2014 a 7.059,13 millones en 2023, lo que supone un crecimiento acumulado del 73,91% y una tasa media anual del del 6,34%.
Esta evolución explica que el sector haya ganado peso relativo dentro de la economía aragonesa. En 2014, el metal representaba el 12,45% del PIB de Aragón, mientras que en 2023 alcanza ya el 15,12%. Es decir, no solo ha aumentado su tamaño en términos absolutos, sino también su importancia dentro de la estructura productiva regional, consolidándose como uno de los sectores con mayor capacidad de aportación al crecimiento económico de Aragón.
Además, en su desempeño habitual el sector tiene una serie de interrelaciones con el resto de sectores económicos a los que demanda bienes o les suministra, con lo que su actividad estimula la de los demás sectores. Así, contando ese efecto tractor, el impacto total del metal sobre el PIB aragonés asciende a 12.785,47 millones de euros, esto es, el 27,39% del PIB de Aragón.
Si hablamos en términos de facturación, el sector del metal ha crecido por encima del conjunto de la economía aragonesa, reforzando su peso relativo sobre la facturación total, al pasar de 16.496,8millones de euros en 2014, a los 24.993,6 millones de euros en 2023. Es decir, ha pasado de suponer el 23,88% en 2014 al 25,27% en 2023 de la facturación total de Aragón.
Para FEMZ, estos datos evidencian que el metal mantiene una posición central en la economía aragonesa y cobran una dimensión aún mayor en el actual contexto internacional. Para una economía industrial y exportadora como la aragonesa, y muy especialmente para el metal, esta situación exige una atención prioritaria. El encarecimiento de la energía, la incertidumbre en el transporte, el aumento de los costes y las disrupciones en el comercio internacional pueden trasladarse a los costes de producción, a los plazos de entrega y a la competitividad de numerosas empresas del sector.
Por ello, es imprescindible reforzar la resiliencia del sector frente a shocks externos, mediante políticas que favorezcan la seguridad energética, la mejora logística, la diversificación de mercados y proveedores o la inversión tecnológica. Es especialmente necesario anticipar respuestas ante un entorno internacional tan incierto y volátil como el que estamos viviendo.

