La economía española sigue creciendo, pero entra en una fase de moderación. Según las previsiones recogidas en la documentación, la OCDE estima que el PIB español pasará del 2,8% en 2025 al 2,2% en 2026 y al 1,7% en 2027. El avance seguirá sustentado principalmente en la demanda interna, el consumo privado apoyado por el empleo y la inversión vinculada a fondos europeos, mientras que el sector exterior restará impulso por la debilidad de la demanda externa y el mayor crecimiento de las importaciones.
La Comisión Europea también prevé que España mantenga un crecimiento más dinámico que el conjunto de la zona euro, aunque con una moderación progresiva: 2,4% en 2026 y 1,9% en 2027. Este escenario estará condicionado por la incertidumbre internacional y el impacto del encarecimiento energético sobre consumo e inversión.
Los indicadores de actividad muestran una recuperación moderada. El PMI compuesto de España volvió en mayo a terreno expansivo, con 50,2 puntos, tras los 48,7 de abril. El PMI de servicios subió hasta 50,1 puntos y el manufacturero se mantuvo en expansión, con 51,2 puntos, aunque con menor dinamismo que en abril. La mejora debe interpretarse con prudencia, porque convive con costes elevados, incertidumbre y tensiones en las cadenas de suministro.
Empleo
El mercado laboral continúa siendo uno de los principales soportes de la economía. En mayo, la afiliación media a la Seguridad Social alcanzó los 22.337.806 afiliados, con un incremento mensual del 1,05% y una subida interanual del 2,5%. Por sectores, la construcción fue el más dinámico, con un aumento interanual del 5%, seguida de los servicios, con un 2,6%, y la industria, con un 1,9%.
El paro registrado descendió en mayo en 36.323 personas, hasta situarse en 2.320.721 desempleados. No obstante, el descenso fue menos intenso de lo habitual para ese mes y, en términos desestacionalizados, el desempleo aumentó en 9.755 personas, lo que aconseja una lectura prudente de la evolución laboral.
Actividad empresarial
La actividad empresarial muestra signos de menor impulso. La documentación destaca que las empresas perciben una leve caída de la facturación y un freno de la inversión al inicio de 2026, con especial incidencia en la industria. La incertidumbre sigue siendo uno de los principales factores que limita las decisiones empresariales.
Las ventas de las grandes empresas crecieron un 3,4% interanual en abril, frente al 2,3% de marzo. Sin embargo, las ventas totales de grandes empresas y pymes societarias crecieron un 2% interanual en el primer trimestre, por debajo del 4,9% registrado en el cuarto trimestre de 2025, lo que confirma una pérdida de intensidad.
Costes, precios y financiación
El incremento de costes es el principal condicionante de la actividad empresarial. La inflación general se mantuvo en mayo en el 3,2%, contenida parcialmente por medidas de reducción impositiva sobre productos energéticos, mientras que la subyacente se situó en torno al 3%.
Los costes laborales también repuntan. En el primer trimestre, el coste laboral por trabajador y mes aumentó un 4,9% interanual; el coste salarial creció también un 4,9%; y las cotizaciones sociales mantuvieron una tasa elevada, del 4,5%.
A ello se suma la presión de los costes energéticos y financieros. El petróleo y el gas se mantienen en niveles elevados respecto a ejercicios anteriores, y el endurecimiento de las condiciones monetarias añade tensión a la financiación empresarial.
¿Y el metal?
Actividad productiva
La producción industrial del metal mejoró en abril. El Índice de Producción del Metal corregido de efecto calendario aumentó un 3,1% interanual, tras el 1,2% registrado el mes anterior. No obstante, en el acumulado del año todavía se observa una ligera caída del 0,3%, lo que indica que la recuperación no está plenamente consolidada.
La cifra de negocios de la industria del metal aumentó en marzo un 5,9%, después de la caída del 2% registrada en febrero. Sin embargo, en el acumulado anual se mantiene prácticamente estable, con una variación del -0,2%. Los mejores comportamientos se observan en fabricación de productos informáticos, electrónicos y ópticos, así como en reparación e instalación de maquinaria y equipo.
Los precios industriales del metal crecieron un 3% interanual en abril, por encima del 2,4% del mes anterior. Este dato confirma que el sector sigue sometido a presión de costes, especialmente en actividades vinculadas a productos tecnológicos, transporte, maquinaria y componentes metálicos.
Comercio exterior
El comercio exterior del metal mantiene dinamismo, pero con deterioro del saldo comercial. En marzo, las exportaciones del sector aumentaron un 4,5% interanual y las importaciones un 4,4%. En el acumulado del año, las exportaciones crecieron un 3,2%, mientras que las importaciones avanzaron un 4,1%.
El saldo comercial del metal fue negativo en marzo, con un déficit de 3.034 millones de euros. En el acumulado anual, el déficit alcanzó los 8.164 millones, frente a los 7.501 millones del mismo periodo del año anterior, lo que supone un incremento del 8,8%.
Empleo
El empleo en la industria del metal mantiene una evolución positiva. En mayo, la afiliación media a la Seguridad Social en la industria del metal alcanzó las 843.499 personas, con 3.177 afiliados más que en abril y 18.499 más que un año antes, lo que supone un crecimiento interanual del 2,2%.
Según la EPA, la industria del metal alcanzó en el primer trimestre de 2026 los 1.166.100 ocupados, 53.000 más que un año antes. La tasa de paro del sector se situó en el 3,9%, claramente por debajo de la tasa general de la economía española, aunque el número de parados aumentó respecto al trimestre anterior.
Materias primas
La evolución del acero refleja una presión relevante para el sector. El Índice Cámaras del Precio de la Barra de Acero Corrugado alcanzó en mayo los 237,76 puntos, con una subida mensual del 6,52% y un incremento interanual del 23,26%. Este encarecimiento afecta de forma directa a empresas de transformación, estructuras metálicas, construcción industrial, suministros y fabricación.

